viernes, 8 de febrero de 2008
Frases
* Las mujeres son como los autobuses: unas van, otras vienen... de noche son menos, pero mucho más rápidas.
* Sea solidario... masturbe un manco.
* Más vale siete veces con Blancanieves que una vez con cada enano.
* Dime con quién andas y... si está buena me la mandas.
* Las mujeres de senos pequeños son inteligentes, pero a mí me gustan las brutas.
* Sea conciente, ¡use forro! más vale prevenir que alimentar.
* Viva la libertad de expres.....
* La patria dejará de ser colonia o moriremos todos perfumados.
* Si te he visto no me acuerdo, si te desvisto no me olvido.
* Errar es humano; embocar es divino.
* Ser bisexual duplica tus posibilidades de conseguir cita los sábados por la noche.
* Es muy saludable hacer el amor con preservativos, pero es más entretenido hacerlo con una mujer.
* Cinco minutos de emoción... Nueve meses de hinchazón.
* Si después de hacer el amor, das las gracias... Eso es educación sexual.
* No hay mujeres feas... solo hombres sobrios.
* Hay tres tipos de mujeres: las lindas, las inteligentes y... la mayoría.
* Lo triste no es ir al cementerio, sino quedarse.
* Tan malo es el trabajo, que hasta pagan por hacerlo.
* Estudiar es desconfiar de la inteligencia del compañero de al lado.
* El hombre que no tiene suerte con las mujeres, no sabe la suerte que tiene.
* No hay mujer fea, sólo belleza rara.
* Hay un mundo mejor, pero es carísimo.
* Hay dos palabras que te abrirán muchas puertas: tire y empuje.
* Lo importante no es saber, sino tener el teléfono del que sabe.
martes, 22 de enero de 2008
Gabriel Garcia Marquez
En 1936 murió el coronel Nicolás Márquez, motivo que desplazó a Gabriel García Márquez a Sincé Sucre con sus padres, para meses después trasladarse a Barranquilla a estudiar. Cursó los primeros grados de secundaria en el Colegio San José desde 1940 para luego viajar a Zipaquirá a terminar su bachillerato en el Liceo Nacional de Varones, hoy Colegio Nacional San Juan Bautista de La Salle, con una beca, hasta 1946. En 1947, García Márquez se fue a Bogotá con la intención de estudiar Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional de Colombia (Bogotá), carrera de la que desertó. Después del llamado "Bogotazo" en 1948, sangrientos disturbios que se desataron el 9 de abril a causa del asesinato del líder popular Jorge Eliécer Gaitán, cuando se quemaron algunos de sus escritos en la pensión donde residía, decidió irse a Cartagena de Indias y empezó a trabajar como reportero de El Universal. A finales de 1949 se traslada a Barranquilla para trabajar como columnista y reportero en El Heraldo. Por petición de Álvaro Mutis, García Márquez regresó a Bogotá en 1954, donde trabajó en El Espectador como reportero y crítico de cine. En 1958, tras quedarse en Europa, García Márquez regresó a América,y se quedó en Venezuela.
En Barranquilla se casó con Mercedes Barcha, con la que pronto tendría dos hijos, Rodrigo (que nació en Bogotá en 1959) y Gonzalo (que nació en México tres años más tarde).
En 1960 tras el triunfo de la revolución cubana se va a La Habana y trabaja en la agencia de prensa creada por el gobierno cubano Prensa Latina y hace amistad con Ernesto Guevara
En 1961 se instaló en Nueva York como corresponsal de Prensa Latina. Al recibir amenazas y críticas de la CIA [sin referencias] y de los exiliados cubanos, que no compartían el contenido de sus reportajes, decidió trasladarse a México.
En 1967, el escritor, García Márquez, publicó su obra más pedida, Cien años de soledad, historia que narra las vivencias de la familia Buendía en Macondo. La obra es considerada como un gran referente del Realismo mágico.
En 1969 se instala en Barcelona (España) donde vivirá varios años entablando relación con numerosos intelectuales.
Desde 1975, García Márquez vive entre México, Cartagena de Indias, La Habana y París. En 1982, le conceden el Premio Nobel de Literatura. En 1998 se convierte en presidente del Consejo Editorial y uno de los propietarios de la Revista Cambio en Colombia, pero en 2006 vende su participación en dicha revista. En 2002 publicó su autobiografía titulada Vivir para contarla.
Gabriel García Márquez es conocido mundialmente por la forma con la que trata sus obras, conocida como "realismo mágico" y que consiste en tratar hechos fantásticos desde el punto de vista de determinadas culturas que los consideran normales.
En 1994 funda con su hermano Jaime y con el abogado Jaime Abello, la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) con la que espera que los jóvenes periodistas puedan aprender con maestros del oficio como Alma Guillermoprieto, Javier Darío Restrepo o Jon Lee Anderson, en busca de renovar sus vocaciones y aprender a hacer un mejor periodismo. García Márquez sigue siendo el presidente de la FNPI. james encalada
miércoles, 2 de enero de 2008
Quentin Jerome Tarantino

Se hizo muy popular durante la década de 1990 como guionista que trajo nueva vida incluso a los arquetipos más estereotipados de los Estados Unidos. A pesar de su corta carrera, se le considera como uno de los iconos del cine independiente estadounidense y sus películas se han movido entre la polémica.
Vida y obra.
Tarantino se dio a conocer gracias a True Romance (traducida como Amor a quemarropa en España y La fuga en México), guión en el que colaboró algo Roger Avary que Tony Scott acabó por dirigir con Patricia Arquette y Christian Slater en los papeles principales. También escribió el guión genuino de Natural Born Killers (Asesinos natos). El estreno de True Romance (1993) le dio a Tarantino la oportunidad de trabar amistad con el productor Lawrence Bender, que le animó a dirigir Reservoir Dogs (Perros Encerrados, estrenada en 1992) y Pulp Fiction (Tiempos violentos, estrenada en 1994). Pulp Fiction se hizo con la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1994. La siguiente película de Tarantino, Jackie Brown (1997), estaba basada en una novela de Elmore Leonard y contaba con Pam Grier en el papel protagonista. Estreno Kill Bill en dos partes separadas, el 2003 y 2004. Su ultima pelicula estrenada es Grindhouse (2007), creada en colaboración con Robert Rodríguez, Tarantino dirige el segmento Death Proof.
Tarantino, ha colaborado con Robert Rodriguez en algunas escenas de Sin City (2005) y ha sido productor de la película de terror del subgénero gore Hostel (2005), dirigida por Eli Roth, que cuenta con sangrientas e impactantes escenas de tortura, y que le ha ganado críticas por su escaso nivel artístico y su chocante sadismo.
Curiosidades
Una de las marcas de Tarantino son los característicos planos desde el interior de un maletero que aparecen en todas y cada una de sus películas.
Fetichista de los pies: Es normal en sus filmes que las actrices exhiban sus pies descalzos y en ocasiones en primer plano.
Otra curiosidad es el Zippo que aparece también en todas sus películas.
En Reservoir Dogs lo tienen Michael Madsen y Harvey Keitel.
En Pulp Fiction lo tiene John Travolta.
En Jackie Brown lo tiene Samuel L. Jackson.
En Four Rooms lo tiene Paul Calderon.
En Kill Bill lo lleva Michael Madsen de nuevo.
En Death Proof lo tiene Kurt Russell.
Y en el cartel del whisky White Label lo lleva el propio Tarantino.
En todas sus películas la gente fuma cigarrillos "Red Apple"
En algunas películas suyas la gente consume hamburguesas hawaianas inventadas por el propio Tarantino, concretamente las "Big Kahuna"
En la mayoría de sus películas aparecen serpientes
En todas hay escenas sangrientas
El vocabulario normalmente es vulgar
En Una Escena de Death Proof, se puede apreciar que el Ringtone del móvil de una de las chicas es la canción Twisted Nerve de Bernard Herrmann, la famosa canción del silbido de Kill Bill.
Normalmente hay giros y comentarios discriminatorios hacia negros y judíos, aunque ese no es el tema central de los diálogos
La película "Grind House" la dirigió junto al director Robert Rodríguez. Cada director escribe y dirige su propio guión de una hora de duración.
viernes, 21 de diciembre de 2007
Abigael Bohórquez

El escritor se atrevió a convertir la vida en una obra de arte, afirman colegas suyos
Presentan Las amarras terrestres, de Abigael Bohórquez
MONICA MATEOS-VEGA
El escritor sonorense Abigael Bohórquez es recordado por sus colegas como un "poeta forastero" que llegó a la ciudad de México "con la osadía de convertir la vida en una obra de arte".
Durante la presentación de la antología Las amarras terrestres (editada por
Nacido en Caborca en 1936 y fallecido en 1995, el poeta fue también un apasionado del teatro experimental. Vivió durante mucho tiempo en el sur del país y publicó más de 18 libros de poesía y teatro. Perteneció a la llamada "corriente subterránea". Los especialistas consideran que su obra es clave para comprender la "renovación poética" de la literatura contemporánea en México.
También fue uno de los primeros escritores que habló de su homosexualidad, por lo cual se convirtió en "un caso mitológico, cuyos versos se leían en secreto y se consideraban subversivos", dijo Bautista.
Carlos Pellicer afirmaba que Abigael Bohórquez era el primer vate importante que da el norte. "México tiene en este joven a un poeta extraordinario".
Pese a ello, Abigael fue relegado de la gran mayoría de las antologías importantes de la poesía nacional, y su obra se publicó en ediciones casi marginales, de escaso tiraje.
Dionisio Morales escribió en el prólogo de Las amarras terrestres. Antología poética (1957-1995): "Algunos lectores se preguntarán por qué una antología tan vasta. Puedo mencionarles dos razones: una: es la primera ocasión que tienen entre sus manos la obra reunida de un poeta importante, casi desconocido en el ámbito de nuestras letras, y por eso era necesario caer en el 'exceso'; dos: su poesía lo amerita."
Susana Alexander y Carlos Bracho leyeron algunos poemas que, entre otros temas, abordan temas como la ciudad-desierto, el amor por su madre, y "el sida de todos tan temido". La tertulia concluyó con los versos: Vengo a estarme de luto/ porque puedo./ Porque si no lo digo/ yo/ poeta de mi hora y de mi tiempo,/ se me vendría abajo el alma, de vergüenza,/ por haberme callado.
LLANTO POR
Hoy me llegó una carta de mi madre
y me dice, entre otras cosas: –besos y palabras-
que alguien mató a mi perro
“ladrándole a la muerte,
como antes a la luna y al silencio,
el perro abandonó la casa de su cuerpo,
-me cuenta-,
y se fue tras de su alma
con su paso extraviado y generoso
el miércoles pasado.
No supimos la causa de su sangre,
llegó chorreando angustia,
tambaleándose,
arrastrándose casi con su aullido,
como si desde su paisaje desgarrado hubiera
querido despedirse de nosotros;
tristemente tendido quedó
-blanco y quebrado-,
a los pies de la que antes fue tu cama de fierro.
Lo hemos llorado mucho...”
Y, ¿por qué no?
yo también lo he llorado;
la muerte de mi perro sin palabras
me duele más que la del perro que habla,
y engaña, y ríe, y asesina.
Mi perro siendo perro no mordía.
Mi perro no envidiaba ni mordía.
No engañaba ni mordía.
Como los que no siendo perros descuartizan,
destazan,
muerden
en las magistraturas,
en las fábricas,
en los ingenios,
en las fundiciones,
al obrero,
al empleado,
al mecanógrafo,
a la costurera,
hombre, mujer,
adolescente o vieja.
Mi perro era corriente,
humilde ciudadano del ladrido-carrera,
mi perro no tenía argolla en el pescuezo,
ni listón ni sonaja,
pero era bullanguero, enamorado y fiero.
A los siete años tuve escarlatina,
y por aquello del llanto y el capricho
de estar pidiendo dinero a cada rato,
me trajeron al perro de muy lejos
en una caja de zapatos. Era
minúsculo y sencillo como el trigo;
luego fue creciendo admirado y displicente
al par que mis tobillos y mi sexo;
supo de mi primera lágrima:
la novia que partía,
la novia de las trenzas de racimo y de la voz de lirio;
supo de mi primer poema balbuceante
cuando murió la abuela;
el perro fue en su tiempo de ladridos
mi amigo más amigo.
“Ladrándole a la muerte,
como antes a la luna y al silencio,
el perro abandonó la casa de su cuerpo
-dice mi madre-
y se fue tras de su alma –los perros tienen alma:
un alma mojadita como un trino-
con su paso extraviado y generoso
el miércoles pasado...”
Ay, en esta triste tristeza en que me hundo,
la muerte de mi perro sin palabras
me duele más que la del perro
que habla,
y extorsiona,
y discrimina,
y burla;
mi perro era corriente,
pero dejaba un corazón por huella;
no tenía argolla ni sonaja,
pero sus ojos eran dos panderos;
no tenía listón en el pescuezo,
pero tenía un girasol por cola
y era la paz de sus orejas largas
dos lenguas
de diamantes.
DESAZÓN
Cuando ya hube roído pan familiar
untado de abstinencia,
y hube bebido agua de fosa séptica
donde orinan las bestias;
y robado a hurtadillas
tortilla y sal y huesos
de las cenadurías;
y caminado a pie calles y calles,
sin nómina,
levantando colillas de cigarros;
y hubime detenido en los destazaderos
ladrando como perro sin dueño,
suelo al cielo, mirando a los abastecidos.
Cuando ya hube sentido
ven pleno vientre el hueco
resquebrajado y yermo
del hontanar vacío,
y metido las manos a los bolsillos locos
y, aún así, levantando la frágil ayunanza
del alma en claro,
me conformo, me he dicho:
Dios asiste, y espero.
Cuando ya hube saboreado
sexo y carne y entraña.
y vendido mi cuerpo a los subastaderos,
cuando hube paladeado
boca, lengua y pistilo,
y comprado el amor entre vendimiadores,
cuando hube devorado
ave y pez y rizoma
y cuadrúpedo y hoja
y sentado a la mesa alba y sofisticada
y dormido en recámara amurallada de oro,
y gustado y tactado y haber visto y oído,
me conformo, me he dicho:
Dios asiste. Y camino.
Cuando ya hube salido
de cárceles, burdeles, montepíos, deliquios,
confesionarios, trueques, bonanzas, altibajos,
elíxires, destierros, desprestigios, miseria,
extorsiones, poesía, encubramientos, gracia,
me conformo, me he dicho:
Dios asiste. Y acato.
Por eso, ahora lejos
de lo que fue mi casa,
mi solar por treinta años,
mi heredad amantísima,
mis palomas, mis libros,
mis árboles, mi niño,
mis perras, mis volcanes,
mis quehaceres, la chofi,
sólo escribo a pesares:
Dios me asiste.
Y confío.
Y de repente, el SIDA.
¿Por qué este mal de muerte en esta playa vieja
ya de sí moridero y desamores,
en esta costra antigua
a diario levantada y revivida,
en esta pobre hombruna
de suyo empobrecido y extenuada
por la raza baldía? Sida.
Qué palabra tan honda
que encoge el corazón
y nos lo aprieta.
Afuera, el sol,
juguetean los niños, agrio viento,
con un barco menudo
en mar revuelto.
Este era Pájara Gustavo.
Fue profesor de educación primaria
y tuvo el alma de cristal (soplado),
por eso lo corrieron de trabajar;
hizo versitos, coronas para muertos,
valses para quinceaños;
rezaba novenarios,
hablaba solo con la Vírgen María,
se le apareció El Diablo,
y una mañana
lo descubrieron tieso, con el alma trizada,
en libertad de alcohol y de tabaco,
amoratada pájara tucana,
alma de Dios,
salvada de sin amor, de sin calor
humano. Ni divino.
Oh trasvestis casi perfectos de los carnavalitos,
oh vedettes culimpinados de los gimnasios,
oh locorronas de las sacristías,
oh pobrecitos de aldea
apedreados por el vecindario,
cercados por los perros,
ahorcados y quemados en la noche sin tregua;
Oh Rubén de la eterna noche de mi desconsuelo
bebiendo, tronándotelas, de a soledad,
soportando una esposa que no pediste,
echando paliacate con el lechero,
en sartén con el velador, pinicuachado,
de a rápido;
oh Alejandro malvada
vistiéndote de madrota
porque estabas re feo,
oh damas caballeros de la fosa común:
por ellos supe, de niño
lo que quiere decir ese mote quemante,
palabra lapidaria
que escuché muchas veces por la vida
y que aún zumba el tímpano:
entremedio,
lucisombra,
cachagranizo,
leandro;
por eso sé que
ahora sé
qué canto.
Cuando el alba aletee otra vez
y vuelva al mundo la claridad,
y quizá yo no exista,
y los jóvenes asuman nuevamente
la fuerza como sea del amor
en el sexo cualquiera,
y el AIDS sea un slogan de los ochentas,
habré de ver qué digo de donde esté;
Lázaro resucita cada día
entre los minerales del estiércol,
y la paloma de la masacre
bajo el cielo.
miércoles, 19 de diciembre de 2007
Errico Malatesta

Su pensamiento post-materialista abre una corriente, hasta el momento inexistente en la teoría anarquista, hecho que le llevará a un conflicto ideológico con el mismo Kropotkin al que considerará cercano al positivismo. Sus teorías influirán en las nuevas corrientes filosóficas que surgen a fines del siglo XIX y comienzos del XX en torno al neokantismo y neoidealismo.
Errico Malatesta nació en un contexto familiar pequeño burgués del que se desprenderá al comenzar su activismo político trabajando de muchos diferentes oficios, entre ellos el de electricista. Su activismo político empieza a los 17 años, cuando se interesa por la Internacional y el socialismo antiautoritario. En 1872 conoce a Bakunin, de quien se considerará su discípulo. Posteriormente, Malatesta inicia un período de viajes con la finalidad de participar en distintas agitaciones sociales. Entre los países en los que viajó figuran Suiza, España, Egipto, Rumanía, Francia, Bélgica e Inglaterra. En marzo de 1885, para evitar la persecución en Europa, decide huir a la Argentina. Allá fundará sindicatos (
En 1889 vuelve a Italia e inicia una larga etapa de creación y fundación de periódicos y revistas libertarias como L'Associazione (1889), L'Agitazione (1897), L'Internazionale (1901),
En 1907, en el Congreso Internacional Anarquista de Amsterdam (Actas del Congreso), vuelve a verse envuelto en pugnas contra los anarquistas individualistas. Este mismo año publicará polémicos artículos atacando el sindicalismo como cúspide del anarquismo. Entendía por tal no a la participación de los anarquistas en sindicatos sino a que los mismos se fundiesen en ellos. Sostenía la necesidad de la participación en los sindicatos (y otras organizaciones populares de lucha) pero a la vez la necesidad de la organización política de los anarquistas.
En 1914 interviene en el Congreso del Fascio Comunista Anarchico, así como también participa en una campaña insurreccional dirigida contra
En 1920 se produce una ola de ocupaciones de fábricas por parte de los trabajadores donde Malatesta participa, siendo inspirador del movimiento (desde
En relación a sus teorías hay que decir que las desarrolló básicamente en un gran número de revistas y diarios que fundó y en los cuales participó activamente.
martes, 18 de diciembre de 2007
Bushido
El bushidō es un código ético particular. Se dice que desde pequeño se les inculcaban a los japoneses de la clase dirigente incluso antes de que se despegaran del pecho de la madre. Este código moral es traducido como "Camino del Guerrero" y tiene dos principales fuentes:
La primera de ella es el Budismo. El Budismo otorgaba al guerrero (Bushi) un estoicismo pleno y tenaz que acompañaba al samurai hasta los últimos días de su vida. Éste era amigo de la muerte y confiado en el destino, ofreciendo en su carácter un total desprecio a aquellos samuráis que carecían de aplomo a la hora de morir. "Cualquiera puede introducirse en lo más reñido de la batalla y morir. Es fácil para un patán, pero para un samurái es verdadera decisión justa en la ecuanimidad, y un verdadero valor saber vivir cuando ha de vivir, y morir cuando ha de morir", exclama el Príncipe de Mito. El budismo ofrecía al Bushidō un método de contemplación que subyacía a un fenómeno que ponía al guerrero en armonía con el absoluto.
Por otro lado el shintoísmo daba valores éticos de afinidad y amor por todas las cosas vivas, y una profunda enseñanza en su aspecto más tradicional de la lealtad para con el soberano. El shintoísmo creía en la pureza de lo innato con lo que no había en él cabida para el pecado original. Las obras de Mencio y Confucio eran las principales enseñanzas para los jóvenes samuráis y un interesante tema de resolución para asuntos mayores.
- Gi - Rectitud (decisiones correctas)
Sé honrado en tus tratos con todo el mundo. Cree en la justicia, pero no en la que emana de los demás, sino en la tuya propia. Para un auténtico samurái no existen las tonalidades de gris en lo que se refiere a honradez y justicia. Sólo existe lo correcto y lo incorrecto.
- Yuu - Coraje
Álzate sobre las masas de gente que temen actuar. Ocultarse como una tortuga en su caparazón no es vivir. Un samurái debe tener valor heroico. Es absolutamente arriesgado. Es peligroso. Es vivir la vida de forma plena, completa, maravillosa. El coraje heroico no es ciego. Es inteligente y fuerte. Reemplaza el miedo por el respeto y la precaución.
- Jin - Benevolencia
Mediante el entrenamiento intenso el samurái se convierte en rápido y fuerte. No es como el resto de los hombres. Desarrolla un poder que debe ser usado en bien de todos. Tiene compasión. Ayuda a sus compañeros en cualquier oportunidad. Si la oportunidad no surge, se sale de su camino para encontrarla.
- Rei - Respeto
Los samuráis no tienen motivos para ser crueles. No necesitan demostrar su fuerza. Un samurái es cortés incluso con sus enemigos. Sin esta muestra directa de respeto no somos mejores que los animales. Un samurái recibe respeto no solo por su fiereza en la batalla, sino también por su manera de tratar a los demás. La auténtica fuerza interior del samurái se vuelve evidente en tiempos de apuros.
- Makoto - Honestidad, Sinceridad absoluta
Cuando un samurái dice que hará algo, es como si ya estuviera hecho. Nada en esta tierra lo detendrá en la realización de lo que ha dicho que hará. No ha de "dar su palabra" no ha de "prometer", el simple hecho de hablar ha puesto en movimiento el acto de hacer. Hablar y hacer son la misma acción.
- Meiyo - Honor
El auténtico samurái sólo tiene un juez de su propio honor, y es él mismo. Las decisiones que tomas y cómo las llevas a cabo son un reflejo de quién eres en realidad. No puedes ocultarte de ti mismo.
- Chuu - Lealtad
Haber hecho o dicho "algo", significa que ese "algo" le pertenece. Es responsable de ello y de todas las consecuencias que le sigan. Un samurái es intensamente leal a aquellos bajo su cuidado. Para aquellos de los que es responsable, permanece fieramente fiel. Las palabras de un hombre son como sus huellas; puedes seguirlas donde quiera que él vaya.
viernes, 14 de diciembre de 2007
Entre escritores y lectores

Aquí estoy, escuchando a los violadores del verso, mientras fumo un cigarro Newport. Tengo deseos de decir tantas cosas, pero es uno de esos días en que las ideas se agolpan en la cabeza como reos en un motín, al final ninguno logra salir.
“En esta letras no hay mensaje, el mensaje soy yo”. Eso lo acabo de escuchar en una canción. Esa frase tiene mucho de cierto y aplicable en el inmenso Blogespacio. En realidad quién o qué es el mensaje ¿Lo que escribimos o nosotros mismo? ¿Cuál es el motivo que nos lleva a escribir? ¿Es el deseo de ser leídos?
Todos tenemos algo que decir, pero no siempre tenemos alguien que nos quiera escuchar. Todo artista crea en honor a su ego. Desea que su obra sea contemplada, aunque no necesariamente entendida, la comprensión es un factor secundario. ¿Qué es lo que importa: la pregunta o la respuesta? ¿Qué es una respuesta sin pregunta? Quien hace las preguntas y da las respuestas, no aporta nada al lector. Quien sabe la respuesta del lector, no aprende nada. Quien no hace preguntas, no aporta ni aprende.
¿Qué desea el escritor: aprender o enseñar? ¿Qué desea el lector: respuestas o preguntas? ¿Quién es más importante: quien pregunta o el que tiene las respuestas? ¿Quién necesita a quien: el lector al escritor o el escritor al lector? ¿A quién cuestiona el escritor: al lector o a si mismo? ¿Busca acaso sus respuestas en cabezas ajenas? Al descifrar cada pregunta ¿Desciframos al escritor o a nosotros mismos? ¿Qué ocurre cuando es descifrado el enigma?
En cada párrafo que escribimos dejamos rastros de nuestro interior, y si esto no ocurre, esas líneas son meras manchas de tintas en un papel.
“De todo en cuanto se ha escrito, yo solo valoro aquello que alguien ha escrito con sangre. Escribe con sangre y te darás cuenta que la sangre es espíritu. No resulta fácil entender la sangre ajena; odio a los que leen por pasar el rato. Quien conoce al lector ya no le aporta nada...”
“…Quien escribe con sangre y en forma de sentencias no lo hace para que le leamos, sino para que aprendamos de memoria sus escrito…”
“…Las sentencias han de ser cumbres, y aquellos a quienes van dirigidas han de ser hombres altos y robustos.”
Así habló Zatarustra.
Federico Nietzsche.

Charles Baudelaire, nace en París el 9 de abril de 1821. Tiene 6 años cuando su padre, un sacerdote que había colgado los hábitos convertido en funcionario, muere sexagenario. Su madre se vuelve a casar poco después con Aupick, un oficial que llegará a ser general comandante de la plaza fuerte de París. El niño siente aversión por este padrastro, y en los internados donde está pensionado, en virtud de las extravagancias de su detestado padrastro, se aburre, soñando ser «ora papa, ora comediante».
Después de su bachillerato, rechaza entrar en la carrera diplomática con el apoyo de su padrastro. No quiere ser sino escritor. En gran perjuicio de su familia burguesa, que él horroriza con sus calaveradas, frecuenta la juventud literaria del Barrio Latino. Un consejo de familia, bajo la presión del general Aupick, lo envía a las Indias, en 1841, a bordo de un navío mercante. Pero Charles Baudelaire no quiere probar la aventura en el confín del mundo. No desea más que la gloria literaria.
Durante una escala en la Isla de la Reunión, no acude a presencia del capitán y vuelve a París a tomar, puesto que ha alcanzado su mayoría de edad, posesión de la herencia paterna. Se une a Jeanne Duval, una actriz mulata de la cual, a pesar de frecuentes desavenencias y numerosas aventuras, seguirá siendo toda su vida el amante y el sostén. Amigo de Théophile Gautier, de Gérard de Nerval, de Sainte-Beuve, de Théodore de Banville, participa en el movimiento romántico, juega a ser dandy, y contrae deudas. Sus excentricidades son tales que su madre y el general Aupick obtienen en 1844 del Tribunal que sea sometido a un consejo judicial.
Baudelaire, herido, no se repondrá de esta humillación. Privado de recursos, no cesará desde entonces de evitar los acreedores, mudándose, escondiéndose en casa de sus amantes, trabajando sin descanso sus poemas intentando mientras tanto ganarse la vida publicando artículos.
Una primera obra marca sus comienzos como crítico de arte. Loa a su amigo Delacroix, critica a los pintores oficiales. Ese mismo año, una tentativa de suicidio le reconcilia provisionalmente con su madre. En 1846, descubre la obra de Edgar Poe, ese maldito de Ultramar, allende el Atlántico, ese otro incomprendido que se le asemeja, y, durante diecisiete años, va a traducirla y revelarla.
Después de la revolución de 1848, en la cual ha participado más por exaltación que por convicción (durante las revueltas, sugiere a sus compañeros de armas fusilar a su padrastro...) prosigue sus actividades de periodista y de crítico. En 1857, la publicación de Las Flores del Mal juzgadas obscenas, crea escándalo. Baudelaire debe pagar una fuerte multa. Sólo Hugo (que le escribirá «Usted ama lo Bello. Deme la mano. Y en cuanto a las persecuciones, son grandezas. ¡Coraje!»), Sainte-Beuve, Théophile Gautier y jóvenes poetas admirados le apoyan. Amargo, incomprendido, Baudelaire se aísla aún más.
Su salud comienza a deteriorarse. Se ahoga, sufre crisis gástricas y una sífilis contraida diez años antes reaparece. Para combatir el dolor, fuma opio, toma éter. Físicamente, es una ruina. En la soledad orgullosa donde él se ha encerrado, dos luces: los escritos admirados de dos escritores todavía desconocidos, Stéphane Mallarmé y Paul Verlaine, sobre su obra que se resume en una única recopilación. Las Flores del Mal, a lo que hay que añadir los poemas en prosa del Spleen de París, ensayos, (Los Paraísos artificiales, estudio sobre los efectos del opio y del hachís), sus artículos de crítica y su correspondencia.
En 1866, durante una estancia en Bélgica, un ataque lo paraliza y lo deja casi mudo. Agoniza durante un año; amigos, para ayudarle a sobrellevar el dolor, acuden junto a su lecho a interpretarle Wagner. Se apaga a los 46 años, el 31 de agosto de 1867, en los brazos de su madre.
jueves, 13 de diciembre de 2007
Teresa Dey
El sexo femenino ya no es el personaje secundario del Kamasutra: Teresa Dey
http://www.jornada.unam.mxLas mujeres transgresoras que nacen de la pluma de la escritora Teresa Dey comparten “el derecho al erotismo, entendido éste como creación, transgresión amorosa hacia ellas mismas”, explica la autora en entrevista con La Jornada.
El cuerpo sirve para gozarlo, vivirlo, disfrutarlo, amarlo.
No para venderlo, porque si una mujer lo hace entra en el sistema patriarcal, dice Teresa Dey a La Jornada
Lilith, la primera mujer de Adán; Ysabel Evelina, bruja novohispana; Meztli, la india violada por el conquistador; la tercera esposa de Muhammad; la hechicera medieval Eleonora, y Yang-Lei, despreciada por ser mujer, debido a una tradición oriental, se descubren a sí mismas mediante la decena de cuentos que conforman la obra Mujeres transgresoras, la cual, luego de una década, vuelve a editar ahora con el sello Punto de Lectura.
“Si una se ama a sí misma tiene derecho, a veces, a la transgresión de las reglas impuestas por los demás. Las mujeres de mis relatos, por tanto, comparten el derecho al erotismo que vive en su cuerpo, porque éste no sólo sirve para pensar y tener hijos. El cuerpo sirve para gozarlo, para vivirlo, para disfrutarlo, para amarlo. No para venderlo, porque si una mujer lo hace entra en el sistema patriarcal”, afirma Dey.
Agrega que no sólo los personajes de sus cuentos siguen esta máxima, sino que todas las mujeres deberían tener presente que “el cuerpo no le pertenece a nadie más que a una misma, con todo e ideas y creencias, por las que hay que pagar el precio, pues si bien el erotismo del que hablo es sinónimo de libertad, es con base en el respeto a una misma.
“Se trata de un tema difícil, porque cuando se oye hablar de erotismo y libertad muchos piensan en el destape, en querer ganarse la vida por medio del cuerpo o en escalar social y políticamente utilizándolo. No, las mujeres ya no somos los personajes secundarios del Kamasutra, somos dignas y capaces, del tamaño del rey. Eso y no menos. Por tanto, debemos disfrutar nuestro cuerpo en compañía de quien lo deseemos, no entregarlo, no darlo en posesión a nadie.”
Constreñimiento de la emotividad
“Somos dueñas –prosigue Teresa Dey– de nuestras creencias, de nuestro respeto. Eso es lo busqué expresar muchos años porque no lo tenía, no me gustaba mi mundo. Una característica de casi todos los escritores es que no nos gusta nuestro mundo, por eso sobrevivimos metiéndonos en mundos que sí podemos controlar... bueno, a veces, porque sucede que los personajes cobran vida. Por ejemplo, varias de las mujeres de mis cuentos me enseñaron mucho. La principal lección que me dieron fue merecérmelas.”
La escritora manifiesta que tiene seis novelas empezadas, archivadas en la computadora, pero “todavía no sé mantener la tensión narrativa en una novela, cierro los capítulos como si fueran cuentos, pero estoy tratando de aprender. Uno nunca sabe por qué es poeta, cuentista o novelista. El cuento implica mucha dificultad, pues hay que constreñir en un espacio corto toda la emotividad, como mirar por un agujerito el centro de la condición humana, en una sola anécdota.
“Además, no he tenido tiempo de irme a vivir a una novela, pues debo ganarme la vida. La nueva forma de ser mujer implica mucho trabajo, correr todo el día. Esto me ha impedido meterme de lleno en una novela, en cambio, con los cuentos, máximo me lleva seis meses redactar uno, aunque este libro me llevó siete años de investigación.
“Cuando se publicó por primera vez Mujeres transgresoras, hace 10 años, tuve que irme de mi casa y divorciarme por razones patriarcales. Hasta ese momento nunca había tenido que perder el sueño por pagar la renta, ahora vivo de la literatura, dando talleres, conferencias, escribiendo, y me siento orgullosa de ello. Soy mi propia heroína porque, aunque tarde, aprendí a ganarme la vida, algo que es muy diferente a simplemente ser feminista. Ganarse la vida es no permitir que nadie te diga qué vas a hacer o a quién debes querer y a quién no.”
